Nótese bien: en el arte de nuestra enseñanza no hay nada oculto a los filósofos excepto el secreto del arte, que a nadie le es lícito revelar, que si fuera descarriado, incurriría en la ira de su maestro, y moriría de apoplejía. Por lo tanto, todo error en el arte surge del hecho de que es debido.

 

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