Alguien preguntaba: «¿Cuál es tu primer recuerdo?»

Y ella respondía: «No me acuerdo.»

Casi todo el mundo lo tomaba a broma, aunque algunos sospechaban que se hacía la lista. Pero ella lo decía en serio.

—Sé lo que quieres decir —decían los comprensivos, disponiéndose a explicar y simplificar—.

Siempre hay un recuerdo detrás del primero que te impide llegar a él. Pero no: ella tampoco quería decir eso. Tu primer recuerdo no era algo como el primer sujetador, o el primer amigo, o el primer beso, o el primer polvo, o el primer matrimonio, o el primer hijo, o la muerte de uno de tus padres, o la primera intuición súbita de la lancinante desesperanza de la condición humana; no era nada de eso. No era una cosa sólida, tangible, que el tiempo, a su manera despaciosa y cómica, pudiese decorar con detalles fantasiosos a lo largo de los años —un remolino vaporoso de niebla, un nubarrón, una diadema—, pero nunca eliminar. Un recuerdo, por definición, no era una cosa, sino... un recuerdo. Un recuerdo ahora de un recuerdo un poquito anterior a un recuerdo previo a aquel recuerdo de cuando. Así, la gente estaba segura de que recordaba una cara, un rodillazo que les habían propinado, un prado en primavera; un perro, una abuelita, un animal de algodón cuya oreja se desintegraba, ensalivada, de tanto mordisquearla; la gente rememoraba un cochecito de niño, la vista desde ese coche, la caída desde el coche y el golpe con la cabeza contra el tiesto que su hermanito había volcado para subirse encima y examinar al recién llegado (aunque muchos años después empezarían a preguntarse si aquel hermano no les habría arrancado del sueño y golpeado la cabeza contra el tiesto en un arranque primario de cólera fraterna...). La gente recordaba estas escenas con la mayor certeza, de forma incontrovertible, pero ella recelaba, dudaba de que no fuese un relato ajeno —fuera cual fuese su fuente y su intención—, un fantaseo ilusorio o el intento sigilosamente calculado de apresar el corazón del oyente entre el pulgar y el índice y pellizcarlo de suerte que la moradura creciese hasta el brote del amor.

Martha Cochrane habría de vivir un largo tiempo, y en todos los años de su vida no encontraría nunca un primer recuerdo que, a su entender, no fuese falaz.

Así que ella también mentía.

Julian Barnes, _Inglaterra, Inglaterra_. Anagrama, Buenos Aires, 1998
Allá arriba, en el cielo, las cortinas ondularon, las cortinas ondularon, las cortinas ondularon y Mona Lisa entró por un extremo de una pequeña sala en la que colgaban muchas cortinas.Allá arriba, en el cielo, las cortinas ondularon, ondularon, ondularon, y el Buda entró en la sala por el otro extremo.Se sonrieron.

Spencer Holst. "Mona Lisa encuentra a Buda", en _El idioma de los gatos_, Ed. de la Flor, Buenos Aires, 1999.
Distraído por el espectáculo de tantas casas vacías, subí al bordillo de la acera y me apoyé en un contenedor lleno de artículos domésticos. Los revolucionarios, siempre considerados con sus vecinos, había encargado una docena de esos enormes contenedores una semana antes del levantamiento.Junto a la calle había un Volvo incendiado, pero como todavía imperaban las normas sociales, lo habían empujado hasta una zona de estacionamiento. Los rebeldes lo habían ordenado todo después de su revolución. Casi todos los coches volcados habían sido enderezados, y tenían las llaves de contacto puestas, listas para los encargados de recuperarlos.El contenedor estaba lleno de libros, raquetas de tenis, juguetes y un par de esquíes chamuscados. Juanto a un blazer escolar había un traje casi nuevo de estambre, el uniforme diurno de un ejecutivo medio, metido entre los escombros como el deshechado uniforme de faena de un soldado que ha arrojado el fusil y se ha echado al monte. El traje parecía extrañamente vulnerable, la bandera abandonada de toda una civilización, y tuve la esperanza de que uno de los ayudantes se lo mostrara al ministro del Interior. Traté de pensar qué respuesta daría si me pidieran un comentario. Como miembro del Adler Institute, especializado en relaciones industriales y en psicología del lugar de trabajo, yo era nominalmente un experto en la vida afectiva de la oficina y en los problemas mentales de los mandos intermedios. pero no resultaba fácil encontrar una explicación convincente para el traje.Kay Churchil habría sabido qué responder. Mientras atravesaba los charcos de agua de delante de su casa, oí su voz dentro de mi cabeza: agresiva, suplicante, sensata y totalmente loca. La clase media era el nuevo proletariado, la víctima de una conspiración secular, que por fin se deshacía de las cadenas del deber y de la responsabilidad civil.Por una vez, la respuesta absurda era quizá la correcta.

J.G.Ballard. _Milenio negro_. Ed. Minotauro, Buenos Aires, 2004.

Luna nos muestra siempre la misma cara.(relato del José)


la Tierra la Luna el Sol en sentido anti-horario también.Aquella tarde fuimos a la playa y nos encontramos en la Luna, sin saber qué hacer con la metáfora del reloj de arena mojada como se figuran... Cómo se debe y cómo no se debe representar la hoz de la Luna a)... b)...arriba

Los Usuarios - del - Servidor (cualquiera-éste) andesaber que todo dirieo, es mas quela transaccion de los papeles de valor nalhnumil cuantitotal y les digo a los erectores de cipaltaes que se meveun en torno a las siguientes consignas sin dar mas consejos que est@s:

--- Propuesta Galáctica--, Para restaurar la soberanía de la biosfera: Usar el trueque, Imaginar un nuevo transporte, Usar la energia influctuante (invención total,hay que trabajar mucho), Sincronizarte con el cosmos, Vivir en el 13:20, Meditar a la salida y puesta del sol, meditacion galactika, Hazer huertas comunales, Formar grupos para estudiar la relación entre la Biosfera, el 13:20 y la nueva vida, Crear redes para la difusión del calendario de las 13 lunas y la información sobre el tratado de Pax Cultura - Pax Biosfera, Reclamar tus derechos al 12:60, Compartir con los demás kines planetarios tus experiencias 13:20, Deslizarte en la ola de zuvuya.
¿Cuáles serían tus acuerdos?

...otra grande ésta la imrpmiseon cmapamentil en la veredcita aorgelocoigca, sin mas fotovenida que ésta:
Uno, dos, tres, recapitulo y NO (algo fuertiZimo), pako, no puki, no droguita para todo, la Sol dijo que parecia un centro de reahibilitaxion para drogaadict@s, juas, sin ser un subterfugio,pues, pero apurar el pinchazo directo al éncefalo, y miro el papel otra vez y no me alejo del entre pié, otra vez cuando bato y bato con un colador engomado de narinas de agua vómito que no deja de brillar la Férmosura de la tierra surgida del Frktl-multidimensional. Aveces suelo de finuras todo en rededore de Gaia o aveces perimetro perlin geometrín, y tambien holograma de La virgen Maria como es un perro guardian de pupilas amarillo naftero comensala y nida en el verde virgen de la entre pierna, insinuando el tornillo del curso loco de la metralla del jefe esquilador de simientes y mientras tanto juega solo en el taller de barro canapé fumón, éstas minas se me hacen las risitas de silencios, bonachón de pancreagua innuminable del pañalón membrillo blando, correrian al suelo al grito de trap, trap, trap, si Cielo gritara en sus oidos (meperece queno advirtualieron suojo drcho) y si se lo quieren comprar sera en recuerdo de los miedos y la cautela del no vuelvo más de mi lengua, éste el unico brillo que hizo brillar para enamorar. tambien amigos por doquier ( un sulado muchach@s) y el Cocodillero desinformador, haciendo, bolsillonando la encarpada, aguardando ala marimba ensangrentada por el tornillonazo, que no querian tus chicas morturrieras que aprisionan el gargantillero returce de amigdolas, y los cholulos de la franquizia delezé uniformando enempatón ganador se las dieron de loquillos ayer para impresionar, por Aditivos y por mas Corriera de la ser na en el lugar del panal o era avispero, y caetendo a los sorias dio muito medo (seguian ahí frases en portuñol lascivo empativo). El grito de la prision se guarda para la revolucion paqueta adédias y gorrita viseral, ésta, modelo informó el virus de tu prision, esta tu prision bonita, codificó, magnetizó tu cuerpo en enrredón clanedário lnaur. Soy un mandarinero acaso? pregunto, si me pregunto... Mandarineros arriba de la luna en tres patitas slufuritas reigstradas, mandarínes de cuerdas pulperas, de locas pulpas, de asustar, de locas cuerdas, cómodas como el dragón de komodo inyécto y crecieran tus venenos vos los viéras, crepitando de alaridos y fuegos, menos mal que teniamos la salida cerca en el feugo fgoon.Tambien tenemos algo de señor Chiflete, es un tipo curial y sencillo que usa sus espectorantes pontapedras, para que no se muestre su papita en el frigobar, tambien esta Perlini que no llegó nunca a la ventana y tanta envidimia y los aplausos le llegaron en sueños,al final. ah que placer... que sigue? Que podemos hacer?. (profundisar)... y si todavia tienen tiempo para leer, ahi les va un... el relato del Kescke, un sucedaneo de cuento de Leonora Carrington, que se llama "las puertas de piedras". Denserio mis ch@chamus... todo ADN......
los muchos me gritan que espere acá, que me acompañarán, que sóy, que capi-talar y toni-lovar y ... la jalea, que pi, que pi, que pi, que me dirán con qué, que sufriran los despues, que ni qué, que qué es Kescke, que otra véz, que podria ser, que matar tiempo, que hacer tiempo, que lugartear el lugar, que otro despues, siempre despues, que mas dulce y perfumado también, que los cota-moriya no te hagan la za-ve-ka, que ni que ocho cuarto, ni qué, que ni cuatro cuartos, ni uno ni diez, qué por qué, porque por qué que, que me dejaste alli, que se te viene la noche otra vez, que sellas la entrada, que carraspeas, que la e es qué, que ande ándes cantarés, que la musica es sin porqués, que me tienen alli lo sé, que el mundo fue y sera una porqueria no lo sé, que mas qué, es una caja de papel, que la piedra, que mi piedad, que por qué, todo empieza otra véz, que los pajaros cantan, que las viejas se levantan, que el agua es blanda, que subes al pié, que tienes ojos cafés, que onde vallas te seguirè, que el mal murio por el frappé, que somos mas que cién, que rascas el amor a tiempos muy raros, que tus testigos se hacen espejos en los claustros, que la almo.hades era té, que la tranquera se llevó mi virgen y la ignoré, que estas cerca del plumón y san borombon, y que los kes eran para que destrancaras tus saché´s, que la locura de mierda fue qué, que nos vemos, que la guachita del diputado me robó el corazón, que los saluda del pijo, que... los observa deatrás del mundo de que querián y que sigo intentando enderrear las llaves que no puedo poseer, ante qué... Fumar y fumar del orgullo ancestral y que dificil encontrar algo mejor si te aburres de proyectar bocas por crear. aguante. aguante... un saludo del sellado, el duodécimo es de amatista. asi fue escrito, quien quiera oír que óiga.

Fiebre

 la belleza de lo simple