Ambiciono mucho, no busco. Quiero crearme un sol propio.
Ambiciono mucho, no busco. Quiero crearme un sol propio.
Por eso ella me dio más que al resto de los hombres. Que no me hablen de cosas ni de cuestiones que no admitan la experimentación. Por mí mismo descubrí que la antigua animalidad del hombre, incluyendo la totalidad de la época originaria y del pasado de todo ser sensible, continuaba en mí poetizando, amando, odiando, extrayendo conclusiones. Me desperté de pronto en medio de mi sueño, pero sólo para tomar conciencia de que estaba soñando y de que necesitaba seguir haciéndolo para no perecer: como precisa el sonámbulo seguir soñando para no caerse.

Fiebre

 la belleza de lo simple