Allá arriba, en el cielo, las cortinas ondularon, las cortinas ondularon, las cortinas ondularon y Mona Lisa entró por un extremo de una pequeña sala en la que colgaban muchas cortinas.Allá arriba, en el cielo, las cortinas ondularon, ondularon, ondularon, y el Buda entró en la sala por el otro extremo.Se sonrieron.

Spencer Holst. "Mona Lisa encuentra a Buda", en _El idioma de los gatos_, Ed. de la Flor, Buenos Aires, 1999.

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Fiebre

 la belleza de lo simple